sábado, 30 de octubre de 2010

lucernarios

Encender lucernarios,
buscar ojos,
anhelar charcos.
Podemos hoy estar desenfocados,
recibir el sexo en impresionista
collage.
En el otro lado,
habitaciones vacías,
sueños de orina.
Aquí, en mi orilla,
tus pechos tu voz.
Guardo mis dedos
en un cajón
y resuelvo bailar.
Caigo mi cuerpo en tí
en promesas de conjunción.
Decir hoy es reducir al absurdo,
Temporalizar tu mirada es negar este temblor.

9 comentarios:

  1. Bellísimo poema.

    "Decir hoy es reducir al absurdo,
    Temporalizar tu mirada es negar este temblor."

    Mas allá de lo concreto.

    Una abrazo

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  2. Amigo Franc, siempre es un placer leerte..

    Vive feliz hoy, porque no sabes que será mañana.
    Vive feliz, sí, porque al mal tiempo buena cara.
    Vive feliz, sí, con los demás.
    Disfruta de su compañía, no sabes si en el futuro la tendrás.
    Vive feliz, sí, aunque todo salga mal,
    Mantén el positivismo, pronto todo se resolverá.
    Vive feliz, sí, ama, ríe, llora, sonríe...
    ¡SE FELIZ!

    SÍ, SE FELIZ ESTE FIN DE SEMANA Y TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA..

    UN FUERTE ABRAZO:

    ALEXANDER♥

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  3. Por alguna razón lo veo más cercano que ninguno. Siguies fiel a tu estilo personal e inconfundible. Un placer leerte.
    Beset!

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  4. Tienen tus cosas siempre un toque de carnalidad, casi de cuerpo presente. Creo que eso le da fuerza y las hace directas e impactantes. Imagino que eso significa riesgo que tú asumes y que, ciertamente, nos transmites. Me gusta esa cercanía. Casi puede uno viajar por tus manos y tocar lo que tocas. Un abrazo

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  5. Muy buen poema. Un gusto el haberte descubierto y leerte. Te sigo.

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  6. Genio. Realmente me gustó y mucho.

    "Decir hoy es reducir al absurdo,
    Temporalizar tu mirada es negar este temblor."

    Sin palabras. Saludos

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  7. descarnando las palabras en oquedad y silencios el genio se hizo sueño besitos gaviota

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  8. Vengo a leerte y también me encuentro con ese despertar mío de cada día junto a quien me hace olvidar el "afuera". Hay un lucernario brillando ahí y aquí, ese poema, que llama y depura lo ajeno hasta que queda sólo la esencia.

    Un abrzo

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